top of page
Buscar

No, cuando procrastinas no te estás boicoteando.

  • Juan
  • 30 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

"Me boicoteo" 

Nadie se autoboicotea

 

Hay que aceptarlo, esta forma de hablar de nuestros actos se ha extendido y ya es de uso común.  


Lo que pasa es que, si la tomamos al pie de la letra, estaríamos diciendo que nosotros mismos somos la fuente de nuestros problemas (obstáculos, dificultades, rayadas, limitaciones, conflictos, fracasos...). Algo que nos lleva a una visión propia paradójica y SOBRE TODO sin mucha salida.


Como si cuando me propongo hacer algo con toda la ilusión se activara en un rincón de nuestro ser una facción rival que hará lo posible por poner la zancadilla. 

 

Entonces, aunque sólo sea por intentar aplicar una visión un poco menos desesperanzada, podemos intentar verlo con otro prisma: 

 

▫️ Situación: me propongo hacer algo.  

▪️ Resultado: surgieron distracciones, argumentos en contra, malestar, desinterés, confusión, críticas al proyecto y cualquier otro cambio de actitud hacia el objetivo inicial.  

 

¿Qué hay detrás del supuesto autoboicoteo?

En este punto, esquivando lo del autoboicoteo, es cuando deberemos preguntarnos qué nos está frenando. 

 Se trata de una pregunta abierta y debe venir cargada de aceptación:  

Protección oculta

 

¿DE QUÉ ME ESTOY PROTEGIENDO?  

(puede sonar un poco dramática, pero debemos ver de manera abierta lo de protegernos) 

 

La respuesta a esa pregunta, una vez realizado una reflexión sobre las posibles razones del bloqueo, debe ser asumida como nuevo punto de partida. Resolver lo que lleva al cambio de actitud se convertirá en la nueva prioridad. 

 

Ejemplo estándar:

- Quiero ponerme en forma porque tengo dolores de espalda y me propongo ir al gimnasio 

- Me apunto, domicilio la cuota y empiezo a ir  

- Sin embargo, tras la fase inicial de ilusión, empiezo a notar que me cuesta ir.  

- Tras unas semanas ya no hay quien me lleve a ese sitio.  

 

"¿Por qué lo hago? ¿Me boicoteo? ¿Hay un plan oculto en mí destinado a arruinarme entre dolores de espalda? "

 

¿O es que puede haber otras razones?  

 

Algunas posibilidades: 

- "Es monótono" (me estoy protegiendo de aburrirme terriblemente) 

- "Me agoto a la mínima" (me estoy protegiendo de sentirme débil) 

- "No noto mejorías" (me estoy protegiendo de la frustración) 

- "Allí sólo van machacas y gymbros" (me estoy protegiendo de sentirme abrumado por los logros ajenos)

- "Quiero ir, pero llega el momento y me desinflo" (me estoy protegiendo de hacer algo que en realidad no me estimula lo suficiente)*


*esta es la conocida PROCRASTINACIÓN


La visión abierta de esas razones nos debería llevar a abordarlos para resolverlos (en caso de ser posible). Porque si simplemente se quedan en motivos difusos de procrastinación, nos dejarán en un limbo de desgana, culpa y machaque. Y además, de manera sutil la razón original del gimnasio: LOS DOLORES DE ESPALDA quedará relegada por un abanico de argumentos de mucha mayor entidad. 

 

Desenredar la maraña que nos bloquea.

Siguiendo con el ejemplo, abordar esos puntos llevaría a: 

- frente al aburrimiento - Buscar actividades deportivas lúdicas que conecten con mis gustos, ir con algún amigo, reforzar el disfrute escuchando música, podcast o viendo contenidos,... 

- frente a la debilidad - Diseñar un plan de adaptación progresiva a los ejercicios, para reforzar la sensación de progreso y evitar saturación y lesiones. 

- frente a la frustración - Informarme sobre las expectativas realistas de lo que iré consiguiendo con mi plan diseñado. 

- frente al sentimiento de inferioridad - Recordaré mi objetivo inicial, validaré mi cuerpo y me centraré en mi progreso, atendiendo a mi punto de partida y mi evolución positiva (foco en métricas), reforzando el logro progresivo de mitigar el dolor de espalda. 

- frente a la falta de estímulo - Reforzaré lo atractivo del plan siendo consciente que el dolor de espalda no es suficiente motivo para ir al gimnasio de manera continuada. Me apuntaré a clases guiadas, a un entrenador personal, iré con amigos, facilitaré el ir al gimnasio encajándolo entre tareas cercanas... 

 

Frente a la visión del autoboicoteo: visión compasiva

Cada día afrontamos tareas en las que encontramos obstáculos. Sin embargo, en la mayoría aquello que nos empuja a hacerlas es superior al obstáculo. La realidad dice que somos infinitamente más eficientes y resolutivos de lo que nos decimos.


Pero es verdad que, en otras, ese empuje es menor. Ahí aparece la procrastinación y el tema del “boicoteo”. Resolver lo que nos frena se podría resumir reordenar esas fuerzas contrarias de manera que las positivas (las que empujan) tengan más peso.  

 
 

Reflexiones, tips, metáforas y demás tecleos esporádicos para exprimir más esto de la terapia

Hi Curious Visitor

bottom of page